¡Gracias por tu interés en ser parte de este camino!

Hoy somos más de 2.400 empresas que nos preparamos para consagrarnos al Sagrado Corazón de Jesús en diferentes parroquias, ciudades y países.

La convocatoria para esta fecha ya ha cerrado.


Nos emociona mucho seguir caminando juntos en este proceso de consagración

Déjanos tus datos en este formulario y te compartiremos por este medio las próximas noticias, fechas y pasos para participar en la Misa de Consagración en tu ciudad.

FAQ's (Preguntas frecuentes)

¿Qué significa consagración?

En su sentido estricto, se refiere a la consagración que Jesús hace al Padre, y al uso formal, sacramental y litúrgico que la Iglesia Católica da al término (como en la consagración de la Eucaristía, de un obispo, de un altar, etc.).

En su sentido amplio y no técnico, significa apartar algo para Dios y para los propósitos de Dios. Significa “hacer santo” algo. Es un acto devocional de adoración a Dios al ofrecerle a Él algo de uno mismo o de las propias posesiones.

¿Puedo consagrar mi empresa?

Sí. Un cristiano bautizado puede ofrecer a Dios, por medio de Jesucristo, su persona, su tiempo, talentos y tesoros. Esto abre la posibilidad de ofrecer a Dios (es decir, “consagrar”) el fruto de nuestro trabajo. Esta consagración se entiende en el sentido amplio y no técnico de la palabra.

¿Por qué consagrar mi trabajo?

Dado que el trabajo humano en el mundo es un mandato de Dios (Génesis 1,28) y que el trabajo humano tiene dignidad y valor por el simple hecho de ser trabajo humano, la producción creativa de una persona y los frutos de su labor son un don digno que puede ofrecerse a Dios con un propósito superior. De esta manera, el trabajo, los productos y los servicios de una empresa pueden ser ofrecidos a Dios.

¿Quién puede consagrar algo?

Cuando se entiende en sentido amplio, cualquier cristiano bautizado puede hacer “ofrendas” a Dios, tales como, pero no limitadas a: oraciones, sacrificios personales, donaciones a la Iglesia, donaciones a los pobres, el tiempo y el trabajo de uno.

¿Esto es bíblico?

Sí. Por ejemplo, en la primera carta de Pedro, se nos dice que somos un sacerdocio santo y real. Un sacerdote es aquel que ofrece sacrificios a Dios. Dice:

“También ustedes, cual piedras vivas, entren en la construcción de un edificio espiritual, para un sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales, aceptos a Dios por mediación de Jesucristo.”

1 Pedro 2,5

¿Qué tiene de diferente una «empresa consagrada»?

Hay cuatro diferencias.

En una “consagración a Dios” hay un cambio de algo o alguien de una cosa a otra. En el acto de consagración, algo común o terrenal se convierte en algo santo y apartado. Una transformación sucede. Una empresa consagrada queda, por tanto, apartada para Dios y Sus propósitos y, por ello, es “diferente” de cualquier otra empresa comercial.

1. La primera diferencia es que el fundador original y director general (CEO) de una empresa consagrada comparte el papel de Cristo como el Buen Pastor de su compañía, cuidando y otorgando dignidad a todos a quienes sirve. El fundador y líder de una empresa consagrada se preguntará: Si Jesús fuera el CEO, ¿qué haría?

2. La segunda diferencia es que la empresa recibe un propósito y un llamado más alto. La meta ya no es meramente tener utilidades, sino contribuir a la gloria de Dios y al cumplimiento de Sus planes divinos. Nada de lo que hacemos es temporal. Como cristianos, todo lo que hacemos tiene un propósito eterno. El negocio de un cristiano puede y debe convertirse en su campo de misión.

3. La tercera diferencia es que el líder de una empresa consagrada está invitando a que la gracia de Dios se derrame sobre todos los involucrados: empleados, familias de los empleados y clientes. En este sentido, el líder de la empresa se está abriendo junto con su familia en su conjunto a Dios. Un líder de una empresa consagrada crea un puesto de avanzada del Reino de Cristo en la tierra.

4. La cuarta diferencia es que los líderes de empresas consagradas están prometiendo ante Dios abrazar plenamente la Doctrina Social de la Iglesia Católica. Procuran asegurar que el ambiente, las políticas y los comportamientos compartidos de la empresa consagrada creen las “condiciones sociales” que permitan a todos los involucrados florecer más plenamente y con mayor facilidad conforme al plan divino de Dios.

Una empresa consagrada abraza los valores fundamentales de Amor a Dios, Amor al Prójimo, Celo Apostólico y Excelencia Empresarial. La declaración de visión y misión de la empresa, que son las luces que la guían, apoyan la dignidad humana, el bien común y buscan un retorno de inversión eterno.